Sí, somos seres eternos. Habemos quienes estamos en el mismísimo comienzo de nuestra eterna existencia, y habemos quienes tal vez nos encontremos aquí desde hace una eternidad insondable. Como Canal Divino, alguien que claramente puede hablar directamente con Dios y alguien con una enorme conciencia de sí mismo, puedo asegurarte que nadie en la Tierra es un alma completamente nueva. Todos somos almas realmente viejas, increíblemente experimentadas y enormemente enamoradas de Dios. Todos estamos muy en sintonía con nosotros mismos y con Dios, y por alguna razón, estamos aquí ahora, en la Tierra.

Quizás estés aquí, en un lugar de separación debido a la elección del miedo, o tal vez aún no hayas llegado a un lugar de dominio de las lecciones de Dios. Estás aquí porque Dios tuvo un sueño, al cual lo hemos soñado junto con Él. Su sueño, como siempre, es un amor estupendo más allá de lo que hemos experimentado antes. Nuestro lugar anterior era uno de enorme paz, tremendo poder y un amor sin paragón. Experimentamos tanta abundancia, que no teníamos nada que desear. Ese sueño era poderoso y hermoso, y lo vivimos por mucho tiempo. Había llegado el momento en el que dicho sueño estaba llegando a su final feliz, y podía, entonces, comenzar una nueva experiencia.

Esa experiencia es la Tierra. Cada alma tomó todo su poder, toda su auto-conciencia, todo su amor, toda su maestría, todo lo que había alcanzado como un Ser eterno, solo para nacer aquí y experimentar sus primeras lecciones en este nuevo entorno. Para estar aquí en el nuevo mundo, se precisarían mejorar las herramientas con que ya contábamos. La Tierra no es igual al lugar de donde vienes, las alturas alcanzables son tan inimaginables, tan poderosamente altas, que necesitarías entrenamiento. Mucho entrenamiento. Cuanto más entrenamiento tengas, más alcanzarás. Y sin embargo, todos lo estamos alcanzando juntos, como una única conciencia.

No estás solo, no estás separado de tus hermanas y hermanos, porque ellos también están alcanzando estos nuevos niveles de experiencia. Algunos superan con éxito desafío tras desafío. Están aprendiendo rápidamente, creciendo rápidamente, y creciendo en su poder. Ellos conocen el miedo, y saben moverse a través de él. Conocen el amor y el perdón, conocen la fe y se conocen a sí mismos. Conocen a Dios, lo escuchan y confían en Él. Saben que todo es una lección, y las lecciones sirven para ayudarnos a crecer más, para que podamos encajar en los nuevos zapatos de esta realidad nueva y más perfecta llamada Tierra.

La Tierra acaba de empezar. Pocos han dominado sus lecciones, y quienes parecen haberse ido, aún dejaron sus mensajes, los cuales siguen siendo fuertes y verdaderos a lo largo de los siglos. El mensaje de amor es lo único que todos tienen en común. Nos recuerdan que debemos elegir siempre el amor, y su poderosa conciencia permanece a través de su trabajo, haciendo de su presencia algo permanente aquí en la Tierra. Los Maestros que han pasado antes que nosotros nos instan a seguir creciendo para que podamos encontrarnos con ellos en el lugar de amor perfecto que han alcanzado.

Cuantos más de nosotros logremos dominar las lecciones sobre el amor, y nuestra propia relación con Dios, más rápido será el proceso para aquellos que nos siguen. Estamos aquí por un gran amor, y la historia más importante en este momento es la tuya.

Ten fe, confía, continúa poniendo un pie delante del otro y sana capa tras capa de los desafíos que surgen. Dios te empujará más allá de tus límites para que puedas trascenderlos. Ten fe y sigue adelante. Llegarás y te maravillarás ante el impresionante banquete que Dios ha preparado para ti. El próximo gran capítulo de la vida se está desarrollando, y bendecidos seamos todos por ser parte de él.